Elegir el pigmento adecuado para los procedimientos de maquillaje permanente, se limita a mera experiencia. Una decena de pigmentos será suficiente para satisfacer las necesidades de nuestras clientas. Siempre he dicho que entre más pigmentos tengamos, más conflictos ocasionaremos. La Micro-pigmentación no es como el maquillaje convencional, para el tatuaje cosmético no necesitaremos una paleta multicolor.

    En mi práctica nunca he usado más de 7 pigmentos básicos: 3 para las cejas, 1 para los párpados, y 3 para los labios. Obviamente para neutralizar, corregir y hacer procedimientos como el relleno de los labios, tendríamos que aumentar la cantidad de tonalidades.

    A mis clientes les sigo la corriente, y finjo que les aplicaré el color que me muestran. Por experiencia, aplico el pigmento que más o menos “quedará” como el propuesto.

    Las clientas nunca entenderán que las moléculas artificiales de color, quedan depositadas dentro de la dermis. El tono que percibimos 30 días después del procedimiento, es el resultado de la sumatoria de la base del pigmento, la característica de la melanina, y el color en que se torna la cicatriz que provocamos cuando implantamos el pigmento. Realmente no tenemos muchas alternativas para elegir un color adecuado.

    “Los pigmentos automatizados”

    Se refiere a la nueva generación de tintes para el maquillaje permanente. Conforme los años de experiencia, los pigmentos fueron cambiando radicalmente. Las pinturas modernas para Micro-pigmentar, se consiguen ahora premezcladas, evitando así cambios radicales de color. Los pigmentos con bases “automatizadas”, serán el factor para disfrutar de nuestro trabajo.

    La primera vez que participé en la elaboración de algunos pigmentos para maquillaje permanente, recuerdo que fuimos a una tienda de departamentos a comprar lápices para las cejas, y otros para delinear los labios y los ojos.

    Me llamó mucho la atención que entre tanto lápiz, conseguimos uno de la línea Estee Lauder, en un tono horrible. Según la dependiente, toda la gama de pinceles para cejas, de esa marca, eran similares, y en esa tonalidad. Estee Lauder, lo leí después, consideraba que las cejas deberían maquillarse en tonos pardos.

    Cuando llegamos al laboratorio, sobre un papel blanco, rallamos usando cada uno de los lápices que habíamos adquirido. Recuerdo que los de cejas eran, 13: La gran mayoría rojizos. Los oscuros más que café, parecían grises; los claros, amarillos.

    Ya con los metales y colorantes sobre la mesa, cada uno empezó a igualar el color tal y lo percibíamos en el papel. Sin duda fue una tarea difícil, aunque después de 4 días, todos tenían una réplica líquida.

    Como yo venía de cosmetología, sugerí que los pigmentos de cejas, los enumeráramos usando números cardinales. Usamos el 1 para el más oscuro, y el 13 para el más claro. Como el 13 según algunos es de mala suerte, al treceavo, lo bautizamos como iluminador. Irónicamente este pigmento era la réplica de aquél horrible marca Estee Lauder.

    Una vez que comparamos los pigmentos de cejas, nos enteramos que desde el 4 hasta el 7, no había diferencia. El 1, 2, y 3 eran oscuros, con una variante casi imperceptible. El 8 un café oscuro rojizo, el 9 totalmente gris, y el 10, 11 y 12 amarillentos. En cuanto al innombrable número 13, kaki.

    De 13 pigmentos para cejas, había que experimentar por lo menos nueve, 4 o 5 habían quedado iguales. Lo peor de todo sería conseguir modelos que aceptaran ser conejillos de indias. Y por supuesto confesarles que no sabíamos que pasaría. Afortunadamente sí hubo muchas voluntarias.

    Revisando el calendario, nos enteramos que ya habían pasado 30 días, queríamos o no, teníamos que revisar a las modelos y enfrentar la cruda realidad. Al llegar a la oficina me persigné y me mojé con saliva la parte posterior de las orejas.

    Modelos en las que habíamos usado el 1, 2 y 3, que horror. Jamás había visto un color gris oscuro más espantoso, pobres mujeres. La elaborada con el 8, ¡Señor! Nunca había visto un rojo violeta como ese. A la señora en la que usamos el 9, nos sorprendimos, el color se veía bastante decente; igualmente en las que usamos el 10, 11 y 12. Obviamente estos últimos estaban muy claros; las modelos eran sajonas. Sí hubiésemos usado estos 3 en mujeres latinas, no se hubieran notado.

    Con dolor de estómago me alegré, solo faltaba revisar a la que “tatuamos” con el pigmento número 13. Increíblemente el color horrendo que usamos en ella, se veía como un verdadero lápiz de cejas.

    Después de esta aventura, no pude dormir tratando de averiguar qué había sucedido con las 13 réplicas de lápices para cejas que habíamos reproducido. La lección me dejó mucho aprendizaje, tanto que desde entonces uso solo 3 pigmentos para “tatuar” las cejas.

    Uno no tan oscuro que me ayuda a recrear la tonalidad que usan las mujeres que usan lápices oscuros. Otro que considero el comodín, ya que puedo usarlo en la gran mayoría, y el más claro que uso solamente en rubias que no sean morenas, o coloradas de la piel.

    Los pigmentos para cejas oscuros me dan terror. No obstante “quedan” color humo de motor de auto desvielado; en mujeres de piel delgada o deshidratada, quedan color chapopote. No me importa que tan negro sea el pelo de la clienta, yo siempre uso un tono que aunque oscurito, no tiene nada que ver con el fango.

    Los pigmentos para cejas muy claros, en mestizas no se percibirán, ya que no habrá contraste. Los uso en personas de piel blanca y delgada. Por supuesto deberán tener su cabello teñido en rubios. En cuanto al pigmento medio, resulta ser el representante de los castaños: Es mi caballito de película.

    También aprendí que no debo usar pigmentos que tengan bases rojas, usarlos condena a las clientes a lucir cejas rojas o lilas, después de 90 días. Esto dependerá de sí son blancas o morenas. Por cierto, el lápiz de Estee Lauder, era verdoso, eso me ayudo a determinar que los mejores pigmentos para cejas, deben poseer bases amarillo verdosas.

    Para los párpados no hay nada mejor que el negro. Además de ser el más común, se implanta rápidamente y no resulta cansativo. Los pigmentos para ojos en tonos de fantasía, además de irreversibles, llegan a fastidiar a nuestras clientss. En cuanto a los marrón, solo se percibirán en mujeres de piel muy blanca y transparente.

    Por cierto, no use negro, este sin duda se tornará azul o verde. Los negros para los ojos son pigmentos hechos de oxido de hierro adicionados con cromo y óxidos cobrizos. Algunos contienen pequeñas cantidades de tintas negras. Estos últimos usados con prudencia, pueden ser negros excelentes. Aún así, una persona sin experiencia podría ocasionar accidentes irreversibles en los párpados. Le reitero que yo para párpados, especialmente de latinas, no recomiendo otro pigmento que no sea el negro.

    En cuanto a labios, sin duda aquí la elección se complica mucho más. Para empezar deberé decirles que este procedimiento es muy selectivo. Puesto que la lección causada por la aguja puede hiper -pigmentar el borde, el delineado permanente de los labios se limita a mujeres blancas, o morenos que no lleguen a ser muy morenas.

    Le recomiendo adquirir un pigmento rojo orgánico sintético, sí usa uno que no lo es, se reabsorberá. También procure tener uno en tonos ladrillo, por supuesto que no deberá ser inorgánico. Al igual que el rojo, debe ser elaborado con colorantes sintéticos. ¿El vino? Usar los mencionados le dará una tonalidad en ese matiz.

    Por cierto nunca mezcle los pigmentos, esto pudiera causarle conflictos. Sí desea usar más de dos pigmentos, lo mejor sería empalmarlos, es decir, “tatuar” uno arriba del otro. ¿Por qué no puede mezclar? Los metales que se usan para la producción de los pigmentos tienen diferente peso. Las mezclas pueden separarse causando que las cejas, por ejemplo, queden veteadas. Lo mismo sucede con los colorantes de los labios.

    Otro argumento sería la opacidad de los colores dependiendo su saturación. Una micro gota de un pigmento oscuro, echaría a perder su fórmula sin que usted se entere.

    Sí desea agregar otro pigmento a su gama, puede adquirir un rosa que podrá usar para rellenar. También éste junto al rojo, le dará tonalidades de rojo más discretas.

    Vea el color del labial de la cliente, después de todo le servirá para tener una idea de pigmento que usará según el tono. Y como son dos, pues será uno o el otro, o la combinación de ambos.

    Sí considera que tatuar es estresante, no incremente su estrés pensando cuál deberá ser el pigmento adecuado según cada una de las clientes. Reitero, entre menos pigmentos use, menos problemas tendrá. Sí me misión fuera vender pigmentos, le aseguro que sería un pésimo vendedor.

    Alfredo González