Les confieso que poder hacer un par de cejas perfectas me costó mucho trabajo. Al principio, cuando tatuaba dos arcos curvos similares a los de los arlequines, no pasó por mi cabeza la importancia de dibujarlas siguiendo un patrón específico. Aunque había estudiado maquillaje, al tratar de reproducir las cejas con el dermógrafo, no me salía nada que no fuera una réplica de las de Gordolfo Gelatino. Quizá era más fácil hacer eso, que ponerme a medir, o pensar como dibujar cejas perfectas.

    Leí todos los libros escritos sobre la materia y la manera correcta de dibujarlas. Me fusilé todas las técnicas, habidas y por haber, de maquillistas experimentados. Nada de lo que leía me ayudó a ser un gran tatuador de cejas.

    Afortunadamente existían las hormas plásticas para hacer cejas y quise que no, empecé a usarlas. Dios mío, hasta emplear moldes era difícil: Las individuales me daban problemas para situarlas en el mismo lugar. Las de diadema, se doblaban, se movían, y lo peor, quedaban asimétricas. Cuando no quedaban desplazadas hacia los lados, resultaban en ángulo.

    Cuando estaba al borde de olvidarme de hacer delineados “permanentes”, apareció en mi vida una señora que se dedicaba, entre otras cosas, a hacer muñecas de trapo. Ella me contó como conseguía que las cejas y los ojos de las muñequitas quedaran perfectas. Por primera vez, vi un vernier en mi vida, quizá en la escuela me lo mostraron, nunca ponía atención. El calibrador que ella tenía, era pequeñito, obviamente no era aplicable a la morfologia humana. Buscar el vernier que ahora uso, no fue difícil, los primeros que compré, los conseguí en Mazatlán y pagué por ellos una fortuna.

    Ya con regla en mano, apliqué a mi modo, lo que Martha me había enseñado. Como buen perfeccionista, busqué la respuesta, hasta encontrarla. Entonces Dios no me había puesto en la cabeza, que seguir el contorno del hueso supra-orbitario me ayudaría con las medidas estandarizadas que estaba buscando.

    Aunque he hecho algunas modificaciones cuando dibujo las cejas, siempre uso el vernier. Jamás por ningún motivo, me atrevo a marcar la trasferencia sin haber medido por lo menos un par de veces.

    Ya les he dicho que cuando dividimos la cara en dos hemisferios, logramos hacer cejas casi perfectas. Esto se debe a que partiendo de un mismo punto (si lo marcamos justo al centro), los inicios, los arcos y las caudas, quedarán situadas con las mismas distancias. Marcando las tres partes de la ceja usando exactamente la misma longitud, partiendo del centro, nos ayudará a tener controlado el 50% de la simetría.

    Sin duda, la gran mayoría de las asimetrías en cejas, se deben a que las distancias desde el centro, no coinciden. Un arco situado a menos distancia del eje, nos condena a que la ceja quede más redonda. La cauda mal calculada nos obliga a compensar el faltante en el inicio.
    Asegúrese que los puntos de ubicación, queden iguales en ambos lados de la cara. De una manera muy generalizada y partiendo de la medida ósea del supra-orbitario y el frontal, me encontré con lo siguiente:

    1. Del centro de la frente a donde debemos empezar a dibujar una ceja, existen 1.5 centímetros de distancia.

    2. Del centro de la frente y hasta donde debemos marcar el arco, debe haber una distancia de 4.5 centímetros. Justo ahí, en el frontal, se encuentra una protuberancia, que con la práctica la identificará sin necesidad de medir. Aún así, siempre use su calibrador.

    3. Del inicio de la ceja a la cauda, independientemente la forma de la cara, deberá haber 5 centímetros.

    4. Desde la aleta de la nariz, apoyando el vernier en la pared externa de la fosa nasal, calcularemos una distancia de 7 a 7.5 centímetros dependiendo del tamaño de la frente. Una frente angosta, con una línea de crecimiento muy cerca de las cejas, no requerirá una distancia mayor a 7 centímetros. En frentes anchas, en donde 4 de nuestros dedos se acomoden sin problema, 7.5 centímetros, será lo ideal.

    5. Por último y para evitar que la cauda quede caída o des-balanceada, dejaremos una longitud de 2 centímetros desde la esquina exterior del ojo, hasta la base de la colita. En mujeres con flacidez, puede levantar un poco más la cola, 2.3 centímetros máximo.

    Para evitar que queden desbalanceadas, es decir una más abajo que otra, no hay nada mejor que guiarse por la curvatura del supraciliar. Aunque nuestra cliente, levante más una ceja que otra (es muy común), los huesos los tendrá en el mismo lugar. Por cierto, nunca hagan un procedimiento en una mujer a la que le hayan levantado las cejas con toxina botulínica. He visto algunas de mis clientes con las cejas tan altas, que he tenido que colgarlas con los pies hacia arriba. A otras, a las que inyectaron luego de delineadas, he tenido que verlas poniendo mi cabeza de lado. Una décima de más, de la bacteria, en alguna de las cejas, la levantará despiadadamente.

    Cuando he trabajado con mujeres con secuelas de parálisis facial, también mido de manera vertical. Guiándome por la columnuela de la nariz, dibujo una línea horizontal partiendo hacia los lóbulos de las orejas. De esa línea, a la que llaman tierra, hago mediciones hacia el perímetro inferior del inicio, la parte alta del arco y el final de la cauda.

    En cuanto a los inicios, nunca los dibujen más anchos que .7 milímetros, hacerlo, hará que la ceja se vea grotesca: La medida ideal debe ser .6. En cuanto a sí deben ir redondos o cuadrados, yo siempre he dicho que ni una cosa ni la otra. Si nos detenemos a observar con detalle el inicio, nos daremos cuenta que los pelos crecen de manera cóncava. Es decir, el inicio debemos dibujarlo transicional, ni muy redondo, ni muy cuadrado.

    Evite las cejas rectangulares, en todos los estilos, del inicio al arco, debe disminuir el grosor considerablemente. Trace el perímetro inferior recto y diagonal hacia el arco. De la parte alta a la cauda, simule dibujar un triangulo isósceles.

    No olvide que del inicio al arco, deberá existir más longitud que del arco a la cauda. Los maquillistas nos indican que la parte más alta, debemos marcarla a 3.3 centímetros del punto de partida, considerando una longitud total de 5 cm.

    Cuando detecto que a mis alumnos ya les empieza a fallar la vista, además de recomendarles que compren lentes para lectura, les sugiero usar un lápiz correctivo. El corrector lo uso para circundar los perímetros de los diseños y que por ningún motivo pierdan la simetría. Un perímetro blanco, no dejará que al marcar la guía haya margen de errores. Si después de hecha la transferencia, determino que siguen con miedo o sin ubicarla, les aconsejo usar el lápiz hasta terminar el procedimiento.

    A todos los estudiantes perfeccionistas, les recomiendo que usen la prueba del espejo. Después de haber dibujado las cejas, párense detrás de la cliente. Detengan el espejo con su mano y pónganlo frente a la cara de la persona. Bájenlo o súbanlo hasta alcanzar ver el rostro perfectamente desde su lugar. Observen con detalle y determinen si ambas cejas están iguales. Esta otra perspectiva no falla, ver lo que dibujamos con el espejo, nos hace poner los pies en la tierra.