Por Alfredo González

    La Antropología Física ha clasificado a las razas humanas en siete divisiones originales que son: Indios Americanos, Polinesios, Australianos aborígenes, Asiáticos, Indios, Europeos, y Africanos. Para ello se basa en el estudio determinado por el color de la piel, la forma del cabello, tamaño y estructuras corporales, genética, forma anatómica de la cabeza y rasgos faciales de los seres humanos, entre otros elementos.
    La Antropología Cultural subdivide a las razas humanas en grupos a los que llama etnias.
    El concepto etnia se comprende como la diversidad poblacional circunscrita y determinada por la distribución geográfica, climática y hereditaria en el planeta.

    El color de la piel, es el tópico a tratar en este artículo, de ahí la importancia de comprender que su diversidad dependerá de la cantidad forma y distribución de los melanocitos. Dichas partículas y otros pigmentos histológicos definen los tonos y sub-tonos de las pieles distinguiéndolas y separándolas para su estudio en grupos étnicos fundamentales entre los que identificamos a los afro-americanos, los negros, los asiáticos, los hispanos y latinos.

    El estudio de la etnia hispano latina reviste importancia por su progresiva diseminación en Norteamérica.
    Esta etnia ha sido resultado de la mezcla de diversas razas fundamentales: La Americana India, Asiática Europea y Africana
    En Latinoamérica, el mestizaje ha imperado entre sus habitantes, por lo tanto, ya no se puede afirmar que se conserve la pureza racial.

    En el campo del maquillaje permanente, esta complejidad genética dificulta al técnico el analizar a cada individuo y determinar sus características propias para poder seleccionar la fórmula de color correcta que asegure el éxito del procedimiento.

    Antes de dedicarme al maquillaje permanente, fui instructor de estética en una escuela de cosmetología. De los diversos tópicos que enseñaba, la materia de mi predilección era el maquillaje. De ahí nació la inquietud por aprender maquillaje permanente.
    Al principio de mi carrera como técnico en dermopigmentación, traté de implementar sin éxito, muchos conceptos de los empleados para el maquillaje social.
    Cometiendo errores fue como llegué a descubrir que ambas técnicas tienen diferencias considerables. Desafortunadamente nadie me lo había enseñado jamás.

    En aquel tiempo podía atribuir lo incompleto del conocimiento, a determinados factores como la escasa información sobre el tema, y a la inexperiencia de los instructores de hace una década. Ello me motivó a asistir a gran cantidad de cursos y recurrir a otro buen número de profesores, antes que lograra descubrir lo que realmente estaba sucediendo, y pudiera encontrar respuestas a tantas interrogantes que iban surgiendo conforme me adentraba en esta nueva profesión tan llena de sorpresas y desilusiones. Consideraba mi situación como especial, ya que exclusivamente micropigmentaba a personas latinas.

    La identificación del grupo al que pertenecía mi clienta, se me facilitaba, dado que prácticamente sólo necesitaba observarla. La elección de colores para dicho grupo, era aún más fácil. Por eso cuando determinaba que aquella clienta era verano-invierno, automáticamente pensaba en usar pigmentos para cejas y labios que presentaran esas mismas características. ¡Qué decepción! Después de transcurrido un mes mi cliente regresaba reclamando y con razón, con sus cejas grises y sus labios violetas. Cuando detectaba que una clienta era primavera-otoño, escogía colores para cejas y labios con bases cálidas. De nuevo las desilusiones. Las cejas se tornaban excesivamente rojas, y sin embargo, podíamos presumir que los labios habían quedado bien.

    ¿Qué está pasando? Me pregunté. Nadie me había dicho que esto sucedería. Como tampoco nadie supo contestarme. Diseñé una hipótesis y comencé a realizar experimentos de color en mis clientas.

    La lógica me indicaba que al elegir el pigmento que usaría en mis clientas latinas, debería pensar de manera opuesta a lo tradicional y olvidarme de las normas que seguía cuando maquillaba socialmente. Así lo hice, con la certeza de que por fin había encontrado la solución.

    De ahí nació la idea de que a mis clientas verano-invierno las microimplantaría con pigmentos cálidos para cejas y labios. Tuve razón, pero solo parcialmente, ya que los procedimientos de labios fueron exitosos, pero con las cejas no fue así, ya que estas se tornaron violetas. ¿Por qué?, Aún no tenía respuestas a esas preguntas. En cuanto a mis clientas primavera-otoño todo indicaba que el procedimiento había tenido éxito. Las cejas que habían sido micropigmentadas con pigmentos de bases frías habían quedado maravillosamente bien.

    Había sólidos indicios de que me estaba acercando a la respuesta definitiva, aunque persistían algunas dudas. ¿Por qué el pensar opuesto al decidir la base de los pigmentos, solamente funcionaba en las clientas cálidas y no en las clientas frías?.
    Generalmente las clientas primavera-otoño tienen sub-tonos cálidos, es decir: La melanina de su piel naturalmente presenta una coloración dorada o cobriza. Al implantar pigmentos con bases grisáceas en las cejas, aquellos tornaban a tono marrón debido a la calidez que la propia piel añadía al pigmento artificial. Por otro lado, las clientas verano-invierno que presentan una coloración naturalmente ceniza, cuando eran pigmentadas empleando pigmentos con bases cálidas, presentaban cejas con colores “raros” debido a que la melanina prácticamente azul, característica en este grupo de personas, se sumaba a la base roja de los pigmentos. Entonces se presentaba una gama de colores rojo/violeta.

    ¡Por fin había encontrado la solución! Pero si mis clientas frías no pueden ser microimplantadas con pigmentos de bases cálidas ¿Qué bases debo usar?. La respuesta era muy sencilla. Determiné que todas las personas verano/invierno deben ser pigmentadas con bases grisáceas. Comencé a hacer experimentos usando pigmentos con bases frías en este tipo de personas.

    Pasado un mes y ansioso por descubrir lo que había sucedido en mis nuevos modelos de investigación, me lleve otra desilusión. Todas mis clientas frías que habían sido microimplantadas con pigmentos de bases cenizas regresaron a mi cabina con cejas oscuras y grises. Esta vez fue más fácil descubrir el factor que había faltado para prevenir que en este grupo de personas, el pigmento se tornara grisáceo. Dicho factor había sido la calidez. Calidez que una piel naturalmente fría no podía añadir. Independientemente del hecho que la piel de la frente presenta una coloración rojiza debido a la abundante actividad sanguínea característica de esta región anatómica.

    Después de tantas experiencias y fracasos, llegué a la conclusión de que en la población latina específicamente, existe una predominancia de eumelanina sobre feomelanina. Esto influye en la gran mayoría de personas en este grupo étnico con sub-tonos fríos. A raíz de esto aprendí que las pocas personas latinas cálidas que existen, deben ser pigmentadas con bases frías cuando se realicen procedimientos de cejas. Los labios serán micropigmentados con bases cálidas o neutrales. En las cejas de las personas frías, que son la mayoría, se deben usar pigmentos fríos modificados con bases cálidas. En los labios deben emplearse colores que no tengan bases azules.

    Por otro lado, también es importante discutir que en los procedimientos de cejas, se debe considerar el color de la piel y las características que ésta presente, ya que en las personas morenas los pigmentos se oscurecen considerablemente; lo mismo sucede en todas aquellas que padecen de manchas hepáticas o cloasma. En este segmento de personas, la gran concentración de melanina en la piel ocasiona que los pigmentos se oscurezcan. Este mismo accidente sucederá en personas que presenten una textura de piel delgada o seca y en aquellas con pieles envejecidas y deshidratadas.

    Aunque nos hemos enfocado prácticamente en el color cutáneo, comentaremos también que para evitar retocar excesivamente este tipo de pieles, es importante determinar la textura de ellas y su condición. Esto le ayudará a determinar el grupo correcto de agujas y la técnica que deberá usar. Recuerde, que las pieles gruesas y seborréicas características de esta etnia, se resisten a aceptar el pigmento debido a la gran actividad de las glándulas sebáceas y lo compacto de las cutículas de la piel.

    Por consiguiente en pieles latinas grasas o gruesas no es recomendado trabajar con agujas múltiples sobre todo si se prefiere usar dermógrafos rotativos u oscilantes. No se deben emplear pigmentos con bases oleosas o con grandes cantidades de glicerina. Doy por hecho que los pigmentos base agua son los ideales en este tipo de pieles.
    Por último, no use técnicas muy agresivas ni trabaje en exceso el área. Las pieles latinas especialmente las morenas muy fácilmente pueden generar hipertrofias, principalmente en los labios.

    Estará usted de acuerdo acerca de la importancia de comprender y saber trabajar adecuadamente en pieles latinas.
    Como técnicos dermografistas debemos prepararnos para brindar un servicio correcto y obtener resultados exitosos. Esto es un imperativo para la dermografía actual, ya que la abundancia de las etnias en Los Estados Unidos de América, nos obliga a un estudio y a una profesionalización completos.