¿Qué tanto sabes de tu máquina oscilante?

    Antes de la decada de los 80, nadie sabía de la existencia de las máquinas oscilantes o rotativas, ya que éstas fueron introducidas al mercado norteamericano al principio de los 90. Las máquinas oscilantes que entonses se vendian en América, eran de desendencia oriental y estaban diseñadas exclusivamente para los procedimientos de maquillaje permanente.

    Las primeras máquinas rotativas que fueron introducidas a América eran muy lentas, su pequeño motor apenas podía hacer vibrar la aguja. La potencia de las máquinas de antaño, no era tan importante ya que la lentitud que presentaban supuestamente ayudaba a infiltrar el pigmento en la epidermis, en donde se creía debería ser depositado.

    Además de débiles las máquinas pioneras eran precarias, solo la puntera y la aguja eran desechables, el resto del aparato se reusaba una y otra vez sin siquiera ser higienizado ya que supuestamente no se estaba en contacto con fluidos corporales. Había tan poco control sobre la esterilización, suponiendo que los procedimientos que se hacían con estos aparatos eran cosméticos, que nadie se percató por averiguar si estos cumplían o no con los estándares de los Departamentos de Sanidad los que tampoco se interesaron por averiguar o regular este tipo de procedimientos, los que incluso fueron regulados por los Departamentos de Cosmetología en algunos estados de la Unión Americana.

    Antes de que aparecieran las máquinas oscilantes en el mercado Americano, se venía practicando en América el mismo tipo de procedimientos pero con máquinas de tatuaje corporal. Los instructores que habíamos empezado nuestra carrera con máquinas ligeras, otro de los nombres que reciben este tipo de aparatos, defendíamos y asegurabamos que los procedimientos hechos con máquinas de tatuaje convensional no tenían nada que ver con aquellos que eran realizados con máquinas oscilantes o rotativas.

    No fue sino hasta mediados de los 90 que se llegó a la conclusión que ambos tratamientos consistian exactamente en lo mismo y que los dos tipos de máquinas insidian la piel provocando que los fluidos corporales fueran expuestos.

    Cuando el departamento de Salud de los Estados Unidos al fín se da cuenta que los procedimientos de tatuaje cosméticos eran exactamente iguales a un tatuaje corporal, prohibió el uso de máquinas que no pudieran ser esterilizadas o aquellas que no tuvieran un sistema practicamente desechable.

    Las máquinas oscilantes que fueron descartadas por no cumplir con los estándares del Departamento de Sanidad de Los Estados Unidos, eran las selladas, de una sola pieza, que tenían el motor unido al cuerpo externo de la máquina. La aguja se insertaba dentro de la parte interna del cabezal.
    El movimiento de la aguja hacía que el pigmento y los fluídos corporales subieran y se almacenaran dentro de la cámara interna de la máquina sin existir manera de evitarlo o por lo menos eliminarlos. Quienes estaban consientes de esto, trataban de higienizar la parte interna de la máquina, introduciendo la punta del aparato dentro de un vaso que contenía algún liquido esterilizante.

    Desafortunadamente todavía se venden este tipo de aparatos que almacenan todo tipo de fluidos corporales, incrementando las posibilidades de contaminaciones cruzadas.

    A mediados de los 90 cambia el concepto de las máquinas oscilantes y aparecen unas máquinas diseñadas para tatuar la cara, con motores más poderosos capaces de depositar el pigmento en la dermis, con más facilidad, y con mecanismos desarmables y desescartables que permitien cumplir con las extrictas reglas de sanidad de los Estados Unidos.

    Aunque el objetivo de las máquinas ligeras es el mismo que el de una máquina de tatuaje convencional, debemos entender que tienen un mecanismo diferente.
    Las máquinas de tatuaje tienen más estabilidad y fuerza, ya que el motor provoca que la viela se mueva trepidantemente presentando movimientos ascendentes descendentes precisos.

    Las máquinas oscilantes tienen menos fuerza y desafortunadamente menos precisión. Esto se debe a que el movimiento que provoca el motor no es trepidante sino elíptico. El vástago del motor, es diagonal para permitir al convertidor, que es la coneccion que existe entre el motor y el conector de la aguja, un movimiento, similar al de una máquina de coser. Cada vez que la parte abierta del angulo del vástago pasa por el convertior, se produce un movimiento desendente, la parte cerrada produce uno asendente.

    Debido a la polémica que existe entre las diferentes máquinas, muchas personas se confunden sin entender que máquina usar.

    Según mi experiencia, yo puedo asegurar que las máquinas rotativas empleadas convenientemente, pueden hacer exactamente lo mismo que las de tatuaje convencional, en cuanto a procedimientos de maquillaje permanente se refiere, aunque muchas personas aseguren que este tipo de aparatos no depositan el pigmento tan profundamente como lo hace una de tatuaje.

    Aunque la fuerza de un aparato oscilante es mucho menor que el de un convencional hay que entender que si el técnico emplea una buena técnica y la presíon recomendada, se puede depositar el pigmento tan profundamente como se desee. Además, si para efectuar los procedimientos se usa de 1 a 1.5 milimetros de longitud de aguja, que es lo recomendado para realizar los procedimientos, independientemente se use una máquina de tatuaje no debe existir ningún problema en cuanto a profundidad se refiere.

    Lo que si es importante considerar es que los movimientos ascendentes-descendentes por segundo que presenta una máquina de tatuaje son muchos más que los que efectúa un aparato oscilante. Esto quiere decir que hay más depósito por segundo por área cuando se usa una máquina de tatuaje. Para resolver este problema y obtener suficiente depósito por área cuando usemos una máquina oscilante se recomienda trabajar con lentitud para así permitir que la aguja entre y salga de la piel tantas veces que nos asegure una buena cantidad de pigmento depositado.

    De todas las técnicas, las más usadas por quienes emplean aparatos oscilantes, son las de punteo. Esto se debe a que el movimiento ascendente-descendente que se produce con la mano al efectuar este tipo de técnicas empuja más la aguja garantizando así un depósito más profundo.

    El aspecto negativo de usar exclusivamente estas técnicas es que en pieles delgadas, deshidratadas y envejecidas el resultado es muy grotesco y poco natural ya que la consentración de moléculas de pigmento no permite la transparencia que se necesita para obtener resultados naturales. Además si no se tiene control de la técnica, pueden aparecer puntos más marcados y expandidos que otros.

    Según mi método de enseñanza, se emplean 10 técnicas diferentes para implantar el pigmento usando máquinas oscilantes. Aunque, muchas de las técnicas tienen similitud, cada una se usa con un objetivo diferente.

    Las 10 técnicas que empleo para delinear, rellenar y camuflar son:

    El punteo sencillo, lo uso exclusivamente para delinear, nunca para camuflar o rellenar. Esta técnica consta de puntos individuales muy juntos que permitan crear líneas saturadas.

    El punteo doble, que al igual que el anterior lo uso exclisivamente para delinear, consta de puntos alternados hacia los lados o de arriba hacia abajo. Para principiantes este tipo de técnicas es de las más recomendadas debido que se consideran técnicas de saturación no agresivas.

    El espiral compacto, lo recomiendo solamente para delinear, consta de pequeños círculos muy cerrados.

    El espiral abierto, lo recomiendo para rellenar y camuflar. Al igual que la técnica anterior se hace usando movimientos circulares, como de caligrafía, pero abiertos para evitar que el color se concentre.

    Para lograr efectos de transparencia más naturales, empleo las técnicas de rasgado, siempre recomendando hacer trazos largos cuando se necesite un efecto muy natural o cortos cuando el resultado que se busca es más compacto.

    El rasgado corto en una dirección lo recomiendo unicamente para transferir guias a la piel, aunque también para delinear. Esta técnica en conjunción de las de punteo ayuda a obtener simetría.

    El rasgado corto en dos direcciones horizontal al que llamo péndulo, lo uso para delinear o para rellenar. Lógicamente cuando deseo menos concentración de color amplío la longitud del trazo.

    El rasgado corto en dos direcciones vertical al que llamo lluvia, lo uso para delinear pieles muy gruesas o grasas. Generalmente esta técnica no la recominedo a principiantes ya que se necesita mucha práctica para obtener control y simetría.

    El rasgado largo en una direccion al que llamo, sombreado, plumeado o barrido, es una variación del rasgado corto en una direccion pero realizado con trazos largos que nos permiten depositar el pigmento con menos concentración, obteniendo resultados más naturales. Esta técnica prácticamente la recomiendo para los procedimientos de cejas compactas naturales. En el relleno de labios uso esta técnica con una variante a la que nombre achurado. Es exactamente igual pero con movimientos invertidos para formar una cuadrícula que permita una mayor concentración de color.

    El rasado oblicuo es una de mis técnicas favoritas ya que la cantidad de depósito que se obtiene es sorprendente, el problema es que esta técnica realizada por personas sin experiencia puede dar por resultado manchas y asimetrias. Para una máquina rotativa sin mucho poder, esta técnica es la más recomendada asi como para trabajar en pieles cicatrizadas, gruesas o grasas.

    El rasgado muy profundo lo uso para los procedimientos de cejas pelo a pelo ésta técnica permite marcar el pelo en la primera o segunda intervención. Esto asegura que el pelo quede delgado y natural.

    En los procedimientos paramédicos básicamente uso las técnicas que considero de transparencia es decir las de espirales abiertos y las de rasgados largos. Esto me permite obtener resultados naturales y homogéneos. Para la relajación de cicatrices generalemente uso la técnica de péndulo procurando hacer trazos muy cortos.

    Hay quienes opinan que los tatuajes corporales no se pueden hacer con máquinas occilantes. Tal vez un tatuaje corporal grande y muy elevorado no pueda ser hecho por lo laborioso del procedimiento, pero yo nunca he encontrado dificultad haciendo tatuajes corporales pequeños.
    Para dibujar los perimetros de los dibujos de un tatuaje corporal uso la técnica de rasgado en una dirección usando trazos muy cortos y profundos. Para rellenar y dar color uso la técnica del espiral abierto. Para lograr pequeños detalles, también uso la técnica de punteo.

    En cuanto a agujas se refiere, es importante entender que debido a lo debíl del motor, las máquinas occilantes no tiene la capacidad de mover agujas múltiples.

    Algunas pueden mover agujas de hasta 8 puntas, otras solo de 3 o 5. De cualquier modo y según mi experiencia, yo nunca recomiendo usar más de 3 puntas en ninguno de los procedimientos.

    También hay quien asegura que cuando se trabaja con máquinas occilantes se incrementan las posibilidades de retocar. El retoque es consecuencia de una mala técnica, de no saber restirar la piel, no profundizar suficiente o por la elección equivocada del grupo de agujas o del pigmento. Nadie puede asegurar que usando una máquina de tatuaje no exista la necesidad de retocar.

    Como pudieron apreciar, no solo basta tener un buen aparato para delinear. Una buena técnica y el uso de la lógica, son indispensables para ser un excelente técnico en maquillaje permanente.