Alfredo González, CODEPE 2013

    Exciten dos tipos de diabetes; Mellitus tipo 1 y Mellitus tipo 2
    La diabetes tipo 1, puede afectar a personas de todas las edades, aunque es más común en niños y
    jóvenes adultos. Por lo general se diagnostica antes de los 30 años. Suele tener un comienzo
    violento, con una sintomatología compleja. Puesto que las personas con diabetes tipo 1, son
    incapaces de producir su propia insulina, necesitan inyectarla para poder controlar los niveles de
    glucosa en la sangre.

    La diabetes de tipo 2, es aquella que se presenta después de los cuarentas; se conoce también como
    diabetes hereditaria. Se caracteriza porque, aunque el páncreas produce insulina, el organismo no
    es capaz de utilizarla correctamente. Este tipo de diabetes puede ser controlada con un régimen
    alimenticio adecuado, ejercicios cardiovasculares, y sobretodo evitando el sobre peso. En algunos
    casos puede ser necesario recurrir a medicamentos orales, para controlar los niveles excesivos de
    glucosa.

    Independientemente del tipo de diabetes, debemos entender que quienes la padecen, presentan
    dificultad para cicatrizar. La lentitud de recuperación de la piel en un paciente con este
    padecimiento, lo pone en riesgo de infecciones. Es muy sencillo entenderlo, entre más se tarde la
    piel en “cerrar”, más expuesta estará al medio ambiente. Puesto que la piel íntegra es nuestro
    escudo de protección, al estar “abierta” estará a merced de las bacterias patógenas. No se admire
    de clientes reclamando que la zona trabajada se infectó. Si esto ocurre, sin duda se olvidó de
    preguntar a su clienta si era diabética.

    Nunca haga un procedimiento de blefaropigmentación en quien sea insulinodependiente. Si lo hace
    pondrá en riesgo la visión de su cliente. Quienes se inyectan insulina, generalmente padecen de
    fragilidad de los vasos sanguíneos del nervio óptico. La manipulación de los ojos durante un
    procedimiento de Micropigentación, puede provocar sin duda, que algunos de estos vasos se rompan.
    El coagulo que queda atrapado en el nervio óptico, puede causar desde ceguera temporal a
    permanente.